APRENDER Y NO OLVIDAR LA HISTORIA: LOS PARTIDOS POLITICOS NO APRENDEN
Mis queridos lectores (los que tenga, que no creo que sean muchos), a veces, uno se topa con información que le ayuda crecer, que le brinda luz a uno. Los que son de mente abierta, no le pone demasiada importancia a la fuente, sino al contenido. Desafortunadamente, aquí (y quizás en todos los países), nos olvidamos de muchas figuras importantes, pero en ciertos momentos renacen para ayudarnos a entender mejor nuestro mundo y la sociedad actual. El punto de este articulo. Leí un ensayo por Rosendo Matienzo Cintrón que apareció en “Claridad”, que creo que es muy importante. He lo aquí, aprendan.
EL ORIGINAL APARECIO EN EL PERÍODICO CLARIDAD (29 DE DICIEMBRE AL 4 DE ENERO DE 2006, SU AUTOR FUE CARLOS GALLISÁ).
MATIENZO CINTRÓN EN EL 2005:
En febrero de 1902, Rosendo Matienzo Cintrón, en vías de abandonar el Partido Republicano, lanzo la propuesta de organizar un nuevo partido, convencido de que ni el Partido Republicano, ni el Partido Federal le servían al país. Como si estuviera hablando en diciembre de 2005, Matienzo, en el histórico discurso que dio paso a la creación del Partido Unión de Puerto Rico, decía: “Los partidos políticos de Puerto Rico en este momento histórico, ¿qué hacen?.... ¿cumplen con su deber? ¡Yo entiendo que no! Los partidos políticos que tenemos, entorpecen en este momento santo, no engendran el afecto ni la unión, aunque si promueven la desunión y el odio. De esta manera seremos irremisiblemente avasallados por la ola, aniquilados por la marea que sube. Así no vamos a ninguna parte, porque los pueblos retrógrados tienen el deber de dejar el sitio que ocupan a los pueblos cultos y progresistas. Los partidos políticos miran egoístamente el interés propio, como cualquiera asociación mercantil: es un defecto, grave y fatal, que caracteriza a todos los partidos políticos del mundo. Los partidos políticos son, hoy por hoy en este país, un gran estorbo. El arma que con más preferencia y más poderosa esgrimen los partidos políticos es el insulto al contrario, la fuerza, por ellos empleada, es el odio; no se mueven, generalmente, por amor a la patria, sino inducidos por el vil egoísmo, por el vil interés personal; esos partidos van a las luchas electorales por el ruin medio de determinados grupos; sólo piensan hacer leyes electorales para ganar las elecciones, lo que era para ellos significa tener seguro el pan para sus adeptos. “La opinión pública no está representada hoy en esos partidos, porque debe ser una sola aspiración común. En todos los países no se ha hecho indispensable que haya dos partidos, no se necesitan dos voluntades; en todos los países, más que partidos, se ha necesitado ante todo oír la opinión publica. Ya lo sabéis, puertorriqueños, es preciso, es de absoluta necesidad que haya opinión publica, y nada más que un solo pensamiento en estos momentos transcendentales. “La mayor parte de los puertorriqueños, desgraciados, no piensan mas que en forjar las cadenas de la otra mitad de la comunidad, aniquilándose unos a otros. Triste división. “No tengo palabras para haceros comprender hasta dónde alcanza la perniciosa influencia que ejercen ahora los partidos políticos en nuestro país. Y no necesita manifestaros, porque lo sabéis todos, que tan perniciosa influencia ejerce el partido Republicano como el partido Federal. Yo no me uní al partido de que hoy formo parte con e fin de continuar sembrando la división entre los puertorriqueños, sino para defender a los puertorriqueños. Hago constar, sin embargo, solamente aquí, que si alguna vez salgo del partido Republicano, al que ingresé, repito, con el noble propósito de realizar la unión de todos, si alguna vez salgo de las huestes de esta agrupación, en cuyas filas milito, es por comprender que así conviene a mi patria, es para caer dentro de los puertorriqueños, es para luchar por la unión de todos los puertorriqueños, mí más grande y hermoso ideal. “Es necesario comprender que nuestra aspiración no debe ser más que una que sea una la voluntad de todo el país. Puerto Rico debe tener una sola voluntad política. Yo observo con tristeza que por encima del amor de la Patria, del amor del pueblo puertorriqueño, hay aquí otros intereses personales. Yo declaro aquí rotundamente que el interés de todo aquel que posponga el amor a la patria, de todo aquel que tienda a corromper esa sola voluntad que debe ser nuestra única aspiración en Puerto Rico, tiene una aspiración personal. ¡Es un interés miserable! “Hay puertorriqueños que dicen, que yo sueno, que yo veo visiones, no se equivocan al consignarlo así. Ciertamente que yo sueno, pero con un ideal hermoso y santo: con la dignidad de la patria. Bien merece que ese sueno se convierta en realidad. La patria por encima de todos… “Cuando se suena tan alto, hay que seguir sonando. Yo sueno con la patria y pido una realidad, pero que sea una realidad que engrandezca pronto y dignifique pronto a Puerto Rico. Los que no sonáis así, sois unos pobres compatriotas, degradados por la servidumbre. Sonemos, pues, con nuestra regeneración, con el desarrollo físico, para que, al contacto de dos razas, una superior y otra inferior, resista la última el empuje de la ola que se levanta hacia el Occidente y que nos viene encima; sonemos con el desarrollo físico y con el desarrollo intelectual y moral, indispensables para ser prósperos y rico; sonemos con dirigir y perfeccionar la educación, sonemos con que hemos vigorizado las líneas, dado flexibilidad a los músculos, fortaleciendo el desarrollo, formando hombres fuertes y gallardos perfectamente dispuestos para emprender la lucha por la existencia; sonemos con que hemos dignificado a la mujer, con que nos hemos dignificado y moralizado nosotros; con que tenemos fe, con que hemos definido el ideal; sonemos, en que, con nuestra regeneración, con nuestra perfectibilidad, con la santidad del hogar y con la gloria de la patria. “La realidad es el amor. El amor que une a las almas no es un sueno. Sólo el que piensa y medita en el amor de sus semejantes, es el que acierta. Sí nosotros, como es verdad, hemos hecho una división, y no hemos perdido tiempo para hacerla, no debemos perder el tiempo en hacer ahora la unión. La unión que será la vida de nuestro pueblo… “Yo perdí a mis amigos con toda el alma, la unión con los Ortodoxos. Y hoy, sí mis amigos los Republicanos, me dijeran que sueno, al predicar la unión de todos los puertorriqueños, como lo hago, os juro que me separaría inmediatamente de mi partido. Los sueños son a veces más eficaces que las realidades más ciertas de la vida. Sabed que, si no nos unimos, pronto la muerte es irremediable. Sabed que, si hoy somos dos, mañana seremos algunos más. Es necesario ser nobles y generosos, deponer rencillas, y prepararnos a la lucha por la existencia. Los pueblos de corazón bueno y de levantados ideales son los que podrán seguir en esas luchas, que es la lucha por la vida. “Puerto Rico tiene derecho a perpetuarse porque es bendito y noble. Hoy es un grave crimen ser Republicano o Federal. Si no sabemos ser puertorriqueños, debemos aprenderlo pronto. “Los programas de los partidos Republicanos y Federal, son la misma cosa. Les separa el personalismo. Los puertorriqueños deben exigir responsabilidades a esos hombres políticos que siembran el odio y alimentan rencores y agravios entre sus paisanos amentando los males de la patria. Tenemos necesidad de ayudar a los norteamericanos, tenemos necesidad de estar unidos, bien unidos. Ya lo he dicho antes: se puede vivir ahora sin la existencia de esos partidos políticos. Lo que es indispensable es que haya opinión pública, opinión publica constituida. “Apartemos de una vez de nosotros las miserables cuestiones de personalidad. puertorriqueños, vosotros estáis plenamente autorizados para decir, cara a cara y alto el ademán a sembrar odios, a anular la personalidad puertorriqueña, a colocarnos débilmente frente a la ola avasalladora del Norte, sin fuerzas ni medios para resistirla; a detener, en fin, el carro de la civilización. “La unión, la santa unión de todos los puertorriqueños, se impone hoy más irresistiblemente que nunca. No tardara mucho sin que se nos pruebe que si no hacemos la unión política pereceremos sin remedio, seremos aniquilados fácilmente. Hoy no se necesitan partidos, ni opiniones diversas. Puertorriqueños oídlo bien, si nosotros no hacemos la unión y permanecemos divididos, distanciados unos de otros, demostraremos plenamente, como yo lo consigné ante el partido Liberal Reformista una vez, que nuestra impotencia es definitiva y absoluta”. Parafraseando al autor del reportaje, no hay duda que estas palabras aun tienen vigencia, 103 años después de ser pronunciadas. Nuestra isla esta dividida, por unos ineptos deficientes mentales, que en su sed de poder, en su sed de tener la razón, de dominar y de someter, le importa poco el destino del pueblo, le importa si lo hunde o no en la basura. Dividen sin ningún remordimiento al pueblo. Prueban una vez más, que los partidos políticos están para llenar necesidades e intereses personales ajenos a la mayoría del pueblo.

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